Parece mentira pero de un tiempo a esta parte hay gente que tiene miedo de irse a la cama, no por que su esposa, perdón pareja, perdón coprogenitora, perdón compañera sentimental, sea fea, o por temor al hombre del saco, no el miedo es a una amenaza real , el miedo es a despertarse en mitad de la noche con un cañón de 9mm parabellum metido en la boca y toda la familia atada de pies y manos por unos simpáticos atracadores de casas.
Desde hace un par de años el número de asaltos a casas cuando están dentro sus habitantes ha aumentado de manera exponencial, casualmente este aumento es similar al de inmigrantes en España, que casualmente son los que en su mayoría se dedican a este bello menester que es el robo y la violencia gratuita. Ante esta oleada de asaltos la recomendación de nuestros bienamados gobernantes es simple y llanamente que te dejes robar, y ojito con defenderte que vas a la cárcel por racista si te pringas a alguno de los inidiesitos guaranís o numanumayés de turno que te entren en casa a robar y violarte a las hijas.
Los soplagaitas del gobierno como están seguros de que en su casas no van a entrar, para eso tienen allí una legión de policías y guarda espaldas, pues te dicen que seas buen chico y te dejes hacer, ¡y una mierda!, estoy harto de oír que no hay que resistirte ante un robo, o una violación, porque debo aceptar como un pasivo borrego que otro me quite lo que tanto esfuerzo me ha costado ganar o porqué he de permanecer impasible mientras violan a mi novia, no seré yo quien actúe así, el que quiera coger lo mío tendrá que currárselo y puede que me mande al hospital pero juro por Dios que él se viene conmigo.
Si todos defendiésemos lo nuestro con uñas y dientes, ya que la policía ni el Estado lo hace por nosotros, estoy seguro de que los atracadores se lo pensarían dos veces, si al entrar en una casa se encontrasen con un kilo de postas loberas en las tripas seguro que se lo pensarían dos veces, si cada vez que intentasen asaltar un chalet fuesen recibidos a tiros o simplemente a hostias seguramente se dedicarían a tocar el humaguaqueño vestidos de indios ,o vender la farola o lavar parabrisas, a vender “fombras” y kebaks o cualquier otra imprescindible actividad a la que se dedican estos simpáticos chicos venidos de otras tierras.
Pero no hijos míos, hay que dejarse robar y violar, hay que ser una oveja, pues yo no, como dijo Ramiro Ledesma “Prefiero vivir tres días como lobo, que cien como cordero”
Un saludo
Fdo: El Ausente




