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Al perder la Inocencia

4 mayo, 2006

Barrio

"Algo se muere en el alma cuando la incocencia se va"

Se puede decir que uno ha perdido la inocencia cuando te hace gracia esta imagen: Coco fumando, Triki y Elmo con armas de fuego, Epi con una navaja y Blas con una birra; los iconos culturales y educativos de tu infancia de Barrio Sésamo convertidos en personajes de "Los Soprano".

Cuando eres chaval e inocente crees en la magia. Ya creo que crees. Para empezar tu padre tiene poderes, porque el padre que no le haya hecho el truco del zumo de limón y el fuego es un mal padre; además sabe conducir un coche (jo, qué tío) y la gasolina es una poción mágica que hace que se mueva, el dinero sale de las paredes, los mapas son dibujos en papel y no repesentaciones geográficas, ya que tu padre sabe llegar a cualquier parte…

Pero de repente empiezas a crecer y comprendes que los coches funcionan por leyes de dinámica, que tu padre necesita de los mapas y aun así tú sabes un atajo mejor (que se lo intentas indicar pero te dice que no tienes ni idea), el dinero sale de las paredes "por mis cojones", tus padres saben lo mismo que tú pero intentas demostrarles que todavía les necesitas; porque en el fondo te das cuenta de que son como tú pero con más años.

En fin, las cosas que antes te parecían magia ahora te parecen carentes de todo interés, y son más una carga que un mundo sorprendente. Pero la naturaleza es sabia y no te deja sólo. Tu biología reacciona ante tu desánimo y te hace preguntarte qué piensan las mujeres y por qué son tan atractivas. Un nuevo misterio insondable que abarca todo el espectro de atención de tu vida. Son algo enigmático, cautivador y que te hace sentir, de vez en cuando, un dolor de huev…..

Una vez más, pasa el tiempo, cumples años y te das cuenta de que todo ese enigma en realidad era un subidón hormonal como el de las drogas y las borracheras; vamos, una enajenación mental transitoria. Porque ni tú eres tan guay, ni ellas son tan cautivadoras. Te das cuenta de que en realidad son seres humanos pero muy raros (como los vascos), eso sí, algunos con unos cuerpazos de infarto.

Y al final te haces anciano, o viejo, y crees que lo sabes todo sobre el mundo y lo único que te intriga es qué hay más allá del velo oscuro. Pero en realidad sabes prácticamente lo mismo que cuando perdiste la inocencia.

Porque en el fondo perder la incocencia consiste en darte cuenta de que no sabes nada, que tus padres saben un poco más que tú por poco tiempo y siguen buscando el significado de la vida contigo; y que los ancianos siguen sin haberlo encontrado pero están tan cansados que les importa un pepino seguir buscando.

5 comentarios

  1. Yo perdí mi infancia el día que descubri que Espinete era una mujer, y que se la beneficiaba el panadero…


  2. Qué típìco…. porque en realidad perdiste la inocencia cuando un cura en Maristas te hizo entrar en el cuarto de la calderas prometiéndote un caramelo. juassssssssssss


  3. Cree el ladrón…


  4. Es decir, que volvemos a lo que decia el viejo filosofo: Solo se que no se nada.


  5. Y es que sólo pierde la inocencia el que es lo suficientemente soberbio y bruto como para creer que ya las sabe todas, que nada lo impresionará y que tiene todas las respuestas… que triste, y que al decir que no sabes nada estás siento realmente sabio. Yo por eso, soy idiota, ya lo dijo Vargas Llosa: Solamente un idiota puede ser totalmente feliz.



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