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Maristas, “In loving memory”

29 septiembre, 2007

MaristasHan pasado unos diez años desde que dejé el colegio, pero me acuerdo como si fuera ayer de todos los años que pasé allí. Porque de mis 28 años de vida 14 los gasté allí.

Es por eso que después de que la Hermandad Marista decidiese vender el edificio y el terreno que ocupaban en la zona más céntrica de Logroño decidimos despedirlo con toda la pompa fúnebre que se merecía.

Allí estudió mi abuelo, mi padre y mis tíos, mis hermanos y, por supuesto, yo. Allí conocí a los amigos que conforman mi cuadrilla y que todavía mantenemos la amistad a pesar de repartirnos por España. Allí me enseñaron mucho de lo que sé y sobretodo a ser buena persona. Porque tuve la suerte de tener excelentes profesores y mejores personas que se esforzaban por meternos en la cabeza cantidad de datos y en nuestro sentido común valores y educación cívica y personal. De la misma manera que algún que otro nos mostraba que no toda la gente tiene por qué merecer la pena.

Los Maristas prevalecen, pero el lugar que me vio crecer ya no está.

El edificio no aportó nada a mi educación y a mis buenos años allí, pero es natural en la raza humana calificar el contenido por el continente; y no puedo evitar pensar que al mirar atrás, a mi pasado, que poco a poco se desvanece. Tal vez sea hora de mirar hacia delante. Pero, no obstante, no me arrepiento cuando veo esta foto y en verdad pienso:

“Maristas, tus alumnos no te olvidan”

3 comentarios

  1. Yo también soy exalumno de Maristas y mis hermanos, algunos de mis mejores amigos y hasta mi novia (quien me lo iba adecir).
    La verdad es que cuando me enteré de que iban a derribar Maristas dije que me haría una foto subido en las excavadors de la demolición o con un detonador de coña, será por la típica fantasía infantil de derribar tu propio cole.
    Pero cuando vi el solar donde estaba mi colegio tube la sensación de haber perdido algo, poruqe parte de mi infancia quedó atrapada entre los muros de mi viejo colegio, y ahora vaga de nuevo ante mi como un fantasma un recuerdo que busca un sitio en el que descansar.
    Cuantos recuerdos el patio, el salón rojo la sala de cine , las clases, cuantas horas de estudio, de esfuerzo de juegos, alegrías y también malos ratos. Recuerdos de horas de clase, de las fiestas , del recreo , de mi vida.
    No se si será porque me estoy haciendo más viejo y más blando pero cuando vi la foto de mi colegio a medio derribar en el periódico casi me echo a llorar.

    Un alumno que no olvidará el Colegio San José de Logroño


  2. Y yo creía que mi madre era la única que padecía la “nostalgia arquitectónica”… Curioso!
    Un placer encontrar tu “blog”, muy bueno.
    Un saludo.


  3. En fin, cosas de internet, yo soy de maristas en La Coruña, y ahora he visto la pagina por pura casualidad, y me solidarizo con vosotros por ello de que derriben el colegio. Nosotros estamos a punto de hacer la cena de los 10 años sin Maristas, asi que un abrazo compañeros.
    Atentamente,
    David



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