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La Duda

22 agosto, 2007

WhyTodos sabemos que ante la duda la más tetuda; pero en realidad la duda puede tratarse de el auténtico motor de la evolución.  Como una extensión de la teoría del efecto videojuego, la duda es lo que te hace abrir la puerta número uno o la puerta número dos.

Te hace preguntarte si lo que quieres hacer es posible o no. Si lo que te dicen tus padres sobre si te quedarás ciego si te la meneas mucho es verdad o no; y tímidamente vas acercando tu mano hacia la entrepierna y todo se queda negro. La luz se ha ido. ¿Casualidad? Todos sabemos que no te quedas ciego si te la cascas, pero antes siempre está la duda.

Hay quien piensa que la duda es lo que te hace parar en tus ilusiones. Yo creo que la duda te hace plantearte siempre el futuro. Así que en lugar de frenarte es el acicate que te ayuda a seguir.

Y de la misma forma con cualquier asunto, está bien defender todos tus ideales y principios de vida, pero ante todo debe acompañarte la duda de si son los correctos, para una vez corroborado cambiarlos o permencer en ellos.

La duda es el espíritu del cambio. Es lo que te hace pensar que puede haber algo mejor y que es posible alcanzarlo. Y es ese efecto videojuego el que te hace intentarlo.

La margarita dice si/no, si/no.

Yo te digo que no te quedas ciego.

Así que…

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Código de Honor

11 agosto, 2007

PactoDesde que el hombre es hombre, y se dio cuenta de que no era igual a la mujer, se creó la unión casi inseparable del género masculino. Y de esa unión nació el “Código del Honor” o lo que en otras culturas llaman el “Pacto entre Caballeros”.

De todos es sabido, y ya hemos dedicado en este blog un par de Posts, que la amistad entre hombres y mujeres es virtualmente imposible. Y sabemos que es imposible por contraposición a la auténtica e indisoluta amistad entre hombres. Que es en sí misma la expresión absoluta de la amistad.

Existe este “Codígo del Honor” entre los hombres que fundamente su amistad y que rige sin acuerdo previo alguno todos sus actos. No se necesita pactarlo, no requiere rúbrica ni negociaciones previas. Se trata de unas normas no excritas que subyacen en la naturaleza de nuestro sexo masculino.

Estas normas fortalecen la amistad y la hacen posible porque prima el entendimiento mutuo y clectivo, frente al egoismo inherente en el pensamiento femenino (en cuanto a estas situaciones de amistad). Ya que en la amistad masculina existe vivo un espíritu de grupo; y no una mera reunión de individualidades.

Ante la existencia de elementos externos, conocidos vulgarmente como novias, la sociedad miniestructurda que es un grupo de amigos ve violentada su vida rutinaria. Connatural a su comportamiento, la fémina tratará de hacerse una más en el grupo e incluso entablar fuertes lazos con los mejores amigos de su novio. Pero lo que debe entender es que para un amigo, por muy simpática que sea, no dejará de ser la novia del amigo.

En el caso de que su relación se vaya al traste, la fidelidad del grupo está con el amigo, aunque el que se haya comportado como un cabrón sea el miembro del grupo. Porque lo bueno que tiene la amistad entre hombres es que no nos juzgamos los unos a los otros. Y si lo hacemos, no nos enfadamos porque no se opine como nosotros. Dejamos vivir en paz  y como quiera a los amigos. Y pase lo que pase, siempre estamos al lado. Podremos perder trato con el tiempo, perouna llamada y jamás nos hemos ido.

Las novias vienen y se van.

Los amigos permanecen.

Esees nuestro código.

Eso es lo que somos.

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El Efecto Videojuego

9 agosto, 2007

Celebración“El Efecto Videojuego” es una alegoría que vengo usando desde hace tiempo para dar explicación al sentido de la vida.

Todo comienza en la infancia. Eres un niño responsable, obediente y algo travieso. Más o menos como todos los niños. Vas al colegio y sacas buenas notas, pero no parecen ser suficientemente buenas para tus padres. Te esfuerzas y sacas todo sobresalientes menos en gimnasia. Dios te dotó de cerebro pero equilibró la balanza otorgándote una falta absoluta de coordinación, que se ve reflejada en una patética ejecución de Mr. Bean cuando intentabas emular a Ronaldo.

Y  aún así, tu padre te pregunta que por qué no haces un poco más de deporte y así haces un pleno en las próximas notas.

La suerte te sonríe y la próxima evaluación de Gimnasia consiste en resistencia y agilidad, y ha eso no hay quien te gane. Así que conviertes tus próximas calificaciones en el orgullo de cualquier progenitor.

No obstante, aunque tus padres están muy contentos de tener un niño tan listo, aplicado y atlético, piensan que tu vida social  podría mejorar.

Conclusión.

Nunca se está contento con nada y siempre se puede hacer mejor.

Es como un videojuego. Te emociona y juegas hasta que te lo pasas, pero cuando ya te lo has pasado te deja de ilusionar y buscas otro nuevo objetivo.

En fin. “El Efecto Videojuego”

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Los Vecinos

6 agosto, 2007

VecinoLos vecinos son como las ratas y las cucarachas. Son entes vivos molestos que rondan por los territorios por donde moras. Hacen ruido, molestan, ocupan tu espacio vital en el peor de los casos; y por una razón o por otra es imposible matarlos.

Al igual que las “Beetles”, algunos de ellos tienen hijos pequeños de lo que se deduce que: nacen, crecen, se reproducen; y con “Cucal”, ni mueren ni desaparecen. Porque esta subespecie de cucaracha sobrevive a todo. Las cucarachas normales tienen la decencia de esconderse ante el mínimo rayo de luz; y tratan de ser silenciosas para no molestar al inquilino yacente. Sin embargo los vecinos no reaccionan ni ante los sutiles flahses de lámpara nocturna en los patios interiores, ni ante la música aún más alta que la suya para competir por quién hace más ruido o molesta más. Hacen oidos sordos a notas anónimas en los buzones, y aún más cuando se lo dices a la cara. Los gritos no sirven para nada, el diálogo tampoco.

Las sutileza tampoco es lo suyo. Pega cuatro gritos por el patio interior. Amezana. Pon a todo trapo “The Final Countdown” de Europe para que se vayan enterando. Y cuando termine lanzas varias botellas de salfumán con los meados y cagadas de tu gato al patio. Cierras todas las ventanas interiores mientras cambias el disco y pones aún más alto “La Cabalgata de las Valkyrias” de Wagner seguido por “In the army now” y por último “Another that byte the dust” the Queen seguido de “Who wants to leave forever”.

Entonces, y sólo entonces, es hora de coger vacaciones.

La foto que acompaña a este post, no es ni más ni menos que uno de esos vecinos que pululan por la zona donde vivimos. Evidentemente, tuvimos a bien hacerle una foto mientras sus lorzas se expandían sobre el alfeizar de su ventana y, posteriormente, introducirnos en el ordenador de nuestro compañero de piso y ponérsela de fondo de pantalla. Y suerte tenéis de que no se le vea la cara.

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Oposición: La última frontera

2 julio, 2007

Going crazyA pocos días de mi examen de la oposición no dejo de preguntarme por qué la gente se vuelve loca. El pasado fin de semana hice el primer examen de otra oposición a la que me presento; y tuve la desgracia de que me tocara al lado de una señorita mentalmente desequilibrada. Mientras mi mente se aferraba a los mínimos recuerdos sobre la legislación de vigente sobre procedimientos administrativos, la psique enferma de la señortia de al lado hacia una excursión a la dimensión donde las nubes son de tampax y las tejas de chocolate y marihuana.

La tía loca esta cada vez que se equivocaba  en el examen echaba mano de su tipex, que mejor hubiera sido que se hiciese accionista de Titanlux y se llevase un bote de 15 litros de pintura blanca para repintar los folios enteros. Pero bueno, la cuestión es que mientras utilizaba el dichoso pastizal de semen de mosca sobre la hoja, al mismo tiempo recitaba, en voz baja y susurrante, insultos sobre su distante persona:

Eres estúpida. No tienes ni idea. No vales para nada. Nunca vas a aprobar la oposición ni llegarás a nada, imbécil”

Y así continuaba durante las 3 horas de examen.

Míralos. Ahí todos escribiendo mientras tú no sabes qué hacer, gilipollas. Inútil de mierda”.

Por un momento pensé que cogería el bolígrafo y comenzaría a automutilarse.

Pero teniendo en cuenta que hace tiempo que tengo el síndrome Rain Man de tanto repetir artículos de las leyes como si estuviese aprendiéndome el Corán, puede que dentro de un tiempo yo acabe exáctamente igual.

Y es que para aprobar una oposición es preferible memorizar y ser un completo imbécil que  tener la cabeza amueblada.

No opositéis amigos.

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Perder el tiempo

19 junio, 2007

Perder el tiempoHay pocas cosas en esta vida fastidien más que te hagan perder el tiempo.

Las colas en los cines, en los supermercados, las musiquitas de las centralitas telefónicas, las llamadas, sestae interruptus,  para ofrecerte los nunca imaginados servicios de acceso ultramegarápidos y ofensivamente más baratos que la competencia de internet y telefonía fija, los “tiene 2 minutos para rellenar esta encuesta” (de 250 preguntas), las breves pausas publicitarias, las necesidades de presentar el DNI original y no una fotocopia donde se distingue perfectaemnte tu cara para gestionar una cuenta bancaria donde has exactamente 25 céntimos de euro, las ciento cicuentamil fotocopias, declaraciones, manifestaciones de voluntad, memorandums y amenazas de muerte que hay que mandar certificadas a una dirección postal de Honolulu para que tu compañía de “X” te dé de baja de un servicio que nunca pediste, los 30 minutos de espera antes de bañarte de cuando eres niño cuando sólo te has comido un sandwich y un yogurt, los 5 minutos “windows” (45 minutos reales) que tarda el nero en grabar un DVD…

Tiempo perdido que podría empeñar en ver la tele, rascarme el pliegue de la lorza, intentar meter un trozo de papel arrugado en la rabadilla de mi colega en la biblioteca, hacer caricaturas de los que estudian a mi alrededor…

Porque a mí no me gusta perder el tiempo.

Me gusta malgastarlo.

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Quiero un mono en mi vida

12 junio, 2007

MonoQuiero un mono en mi vida. Quiero despertarme por las mañanas y al abrir el cuarto de baño encontrarme a un chimpancé sentado en la taza del báter leyendo el periódico mirándome indignado por la interrupción. Quiero disculparme tímidamente mientras me quito las legañas de camino a la cocina.

Quiero hacerme un zumo de naranaja natural mientras se calienta el café en el microhondas, tal y como le gusta a él. Quiero discutir sobre política mientras vemos las tertulias de la tele por la mañana. Rebatir sus teorías liberales con argumentos racionales sobre la imposibilidad de que los monos puedan llegar a la presidencia del gobierno (por irónico que parezca).

Quiero abrirle la ventana para que se vaya a trabajar y para expulsar el cuesco que se ha tirado entre risas justo antes de saltar a la farola de enfrente.

Quiero un vida más divertida.

Quiero un mono en mi vida.